Montar en bicicleta es algo que cada día gana más adeptos. No obstante, si vives en una ciudad y quieres escaparte al campo para disfrutar de un pedaleo tranquilo, en un ambiente natural y sin contaminación, se hace necesario que lleves la bicicleta en el coche. En la mayoría de los vehículos puedes llevar la bicicleta en el maletero o en el asiento trasero, quitando antes las ruedas. Y, aunque no resulta complicado, sí que supone un engorro y nos quita tiempo. Además, siempre existe la posibilidad de que el lubricante de la cadena o el barro y la tierra de las ruedas manchen el interior que, posteriormente, hay que limpiar.
Igualmente, si decides transportar la bicicleta en el interior del coche, tienes que tener en cuenta que debes asegurarla de forma correcta para evitar que se mueva durante el trayecto o que pueda golpear a algún ocupante en caso de frenazo brusco o colisión. La Dirección General de Tráfico señala que, por ejemplo, una bicicleta de 14 kilos en el interior del coche puede golpear a los ocupantes con una fuerza de 500 kilos (algo mortal) en un accidente a solo 56 kms/h.
Pero, además del peligro que puede suponer no transportar la bicicleta correctamente, puedes ser sancionado con una multa si las autoridades comprueban que no llevas bien sujeta la bici, que dificulta tus movimientos o limita tu campo de visión mientras conduces. Llevar la bicicleta correctamente es indispensable tanto en desplazamientos cortos como en otros más largos, aunque se hagan de forma esporádica. Si vas a transportar una o varias bicicletas de forma habitual, lo mejor es montar un sistema de transporte exterior.
La principal solución a esta situación es el portabicicletas, del que hay tres tipos:
Es una de las opciones que menos espacio ocupan y tiene un desmontaje fácil. Suele ser también la elección más económica, con un precio entre 60 y 70 euros. Como punto negativo es que afectará a la aerodinámica del coche y, por tanto, elevará el consumo del mismo; y que supone un esfuerzo físico elevado subir y bajar las bicis.
A través de un mecanismo situado tras el maletero, se sujetan nuestras bicicletas al coche. Es obligatorio señalar correctamente la carga con una placa de franjas rojas y blancas denominada V-20. Como punto negativo es que muchas veces impide el acceso al maletero y es fácil de sustraer por los amigos de lo ajeno.
Quizás sea el más caro y hay que instalar una bola de remolque. A través de su instalación, aumenta la longitud del vehículo de manera considerable, lo que condiciona la maniobrabilidad. No obstante, una vez instalado es muy cómodo de montar y desmontar las bicicletas, pudiéndose, la mayoría de las veces, acceder al maletero al mismo tiempo.
Aunque lleves cualquiera de estos tipos de portabicicletas, que han de estar homologados, es importante que cumplas una serie de directrices para que no te multen y para evitar problemas de seguridad vial para otros usuarios de la vía.
No cumplir la normativa para el transporte de bicicletas, aparte de un peligro para los demás conductores o motociclistas, supone una serie de multas a las que se enfrentan los conductores.
No señalizas correctamente la carga que sobresale longitudinalmente del coche o de su proyección en planta sin adoptar las debidas precauciones.
Circulas con un vehículo en el que las bicicletas ocultan los dispositivos de alumbrado o señalización luminosa, placas o distintivos obligatorios.
Circulas con un vehículo cuya carga pueda arrastrarse, caerse, desplazarse de manera peligrosa o comprometer la estabilidad del coche, sin disponer de los accesorios que garanticen la adecuada protección.
La carga cae a la carretera por su mal acondicionamiento o sujeción, creando grave peligro al resto de los usuarios.
Como ves, el transporte de una bicicleta en el coche, si no se hace adecuadamente puede suponer un quebradero de cabeza para el usuario y un peligro para el resto. En función del uso que le des a la bici, elige entre una forma u otra de llevarlas, pero siempre cumple con la normativa para el transporte de bicicletas para evitar problemas.