¿Cómo afecta el cambio de hora a la salud?

Cada primavera y otoño se produce el cambio de hora

Cada año se produce una práctica que han adoptado numerosos países con el objetivo de aprovechar más la luz solar y ahorrar energía. Se trata del cambio de hora. Este ajuste horario ha sido objeto de debate, no solo por los beneficios económicos que conlleva, sino también por las posibles repercusiones que puede tener en la salud de las personas. Cada primavera y otoño, cuando llega el momento de adelantar o atrasar los relojes, se somete al organismo a una alteración puede afectar a distintos aspectos de nuestra salud tanto física como mental.

¿Cuál es el efecto del cambio de hora en la salud?

Nuestro cuerpo tiene un ciclo biológico de aproximadamente 24 horas que se conoce como el ritmo circadiano. Este tiene como función regular funciones esenciales para la salud como son el sueño, la liberación de hormonas y la temperatura corporal. Este reloj interno se suele sincronizar principalmente con la luz natural del día. Cuando se modifica la hora oficial, sobre todo, cuando se adelanta en primavera, se produce una desincronización temporal entre el ritmo circadiano de nuestro cuerpo y el nuevo horario social. Estos cambios pueden provocar en el cuerpo humano:

Alteraciones del sueño

Como hemos mencionado, el cambio de hora produce un desajuste en el ritmo circadiano, lo que puede tener como resultado que se interrumpan los patrones de sueño. Cuando se adelanta el reloj en primavera, y por tanto, se pierde una hora de sueño, puede derivar a dificultades para dormir, insomnio o tener un sueño menos reparador.

Este desajuste puede generar cansancio y somnolencia durante el día. En otoño, aunque se gana una hora de sueño, este cambio de rutinas también puede afectar a la calidad del sueño.

Fatiga

Cuando se ven interrumpidos los ciclos de sueño, muchas personas suelen experimentar fatiga y falta de energía durante los días siguientes al cambio de hora. La adaptación que tiene que hacer el cuerpo a un horario diferente puede hacer que estemos más cansados o somnolientos, algo que puede afectar directamente al rendimiento en el trabajo o en algunas actividades diarias.

Estado de ánimo

Este desajuste horario puede afectar al estado de ánimo, ya que, si se tiene una falta de sueño, irritabilidad o una sensación de desajuste, pueden generar estrés o ansiedad. En concreto, aquellas personas que sufren de trastornos afectivos estacionales, como puede ser la depresión invernal, pueden sentir que están más tristes o melancólicos cuando hay menos cantidad de luz en otoño, ya que se puede producir un descenso en la producción de la serotonina, la hormona relacionada con el estado de ánimo, o también, una sensación de ansiedad cuando se tiene que adelantar una hora en primavera.

Capacidad de concentración

Por otro lado, el desajuste del ritmo circadiano también puede hacer que la capacidad de concentración y atención se vea afectada, pudiendo tener efectos negativos en el trabajo o los estudios, ya que puede resultar más complicado mantener la productividad o realizar algunas tareas que precisen de un nivel de concentración más alto.

Esto está relacionado con un aumento de la posibilidad de sufrir algún tipo de accidente, tanto en el ámbito laboral como en la carretera o de cometer más errores en la vida en general. Esto se puede percibir aún más, justo después del cambio de hora.

Irritabilidad y estrés

Como ya hemos mencionado, esta alteración de los horarios puede generar una sensación de estrés o que se esté más irritable, ya que el cuerpo se ve forzado a adaptarse rápidamente a una rutina nueva. A esto se le suma, una falta de descanso adecuada, la sensación de desajuste o las preocupaciones que pueda conllevar los efectos de este cambio de horario en la rutina, pueden hacer que el cortisol se eleve.

Efectos cardiovasculares

Varios estudios sugieren que este cambio de hora, sobre todo el de primavera, puede tener efectos sobre la salud cardiovascular. Cuando se produce este ajuste, se ve un pequeño aumento en el número de infartos de miocardio y también de accidentes cardiovasculares, aunque los efectos son temporales. Se ha relacionado con el estrés físico y emocional que se asocia a este cambio horario.

Hábitos alimenticios

Este ajuste de hora también puede tener una influencia sobre nuestros hábitos alimenticios. La alteración de los horarios de sueño y de luz pueden tener una relación con una modificación del apetito y los patrones de comida. Muchas personas tienden a comer más o menos de lo que suelen ingerir durante los días posteriores al cambio de hora, algo que puede afectar a la digestión o a la regulación del peso corporal.

Cómo minimizar el impacto del cambio de hora

  • Ajustar gradualmente el horario de sueño, para ello se puede modificar la hora de dormir y la de levantarse unos 15-20 minutos antes o después en los días previos al cambio de hora para tener una mejor adaptación.
  • Exponerse a la luz natural ayuda mucho a regular el ritmo circadiano, también hay que saber que pasar tiempo al aire libre durante el día es muy beneficioso para la salud.
  • Mantener una rutina constante, eso significa tener unos horarios regulares para las comidas, el ejercicio y también para otras actividades diarias. Esto puede ayudar a que el cuerpo pueda adaptarse más rápidamente a este cambio horario.
  • Evitar el uso de estimulantes antes de dormir, como por ejemplo, la cafeína o el uso de dispositivos electrónicos justo antes de irse a la cama, ya que pueden empeorar considerablemente la calidad del sueño.
  • Crear un ambiente adecuado para el descanso asegurándose de que el dormitorio está suficientemente oscuro, silencioso y con una temperatura adecuada que pueda favorecer un sueño reparador.