El 27 de mayo de 2024, la Audiencia Provincial de Badajoz condenaría a Eugenio Delgado por la muerte de Manuela Chavero, la vecina de Monesterio (Badajoz) asesinada en 2016 y cuyo cadáver fue localizado en 2020. Un punto de inflexión para que los agentes encargados del caso se acercasen cada vez más a la detención del asesino fue el robo de ganado que había en Monesterio, "algo sabido por la localidad": "Cuando nos centramos en Eugenio, observamos que él era uno de los autores de esos robos". Y es que Eugenio, además de ganado, robaba señales viales. Un Eugenio con un perfil criminológico un tanto particular.
Cuando el sargento comandante de puesto decidió detener a Eugenio Delgado por los hechos de robo de ganado, UCO decidió aprovechar esa circunstancia y clonar el contenido de su teléfono, con la finalidad de hacer un volcado de información y analizar todo. Tras el análisis, se pudo ver que Eugenio tenía un consumo de pornografía muy elevado. De hecho, llega a contactar en más de una ocasión, a través de distintas páginas, con prostitutas a las cuales solicita su servicio.
Las preferencias sexuales de Eugenio son de índole violento y de servicio sadomasoquista: "Le gusta ejercer la violencia sobre las mujeres, cosificarlas, hasta el punto que él obtiene placer haciendo daño y ejerciendo una violencia extrema sobre las mujeres". De esta manera, Eugenio llega a pedir en más de una ocasión, sexo violento y cierta humillación: no solo penetraciones anales con violencia e incluso con sangrado, sino también le gustaba "hacer sufrir a esa persona". Tras la investigación, también se saca en claro que, en más de una ocasión, llama a las mujeres "género".
Más adelante, cuatro años después de la desaparición de Manuela, se estudió la personalidad y el propio comportamiento de Eugenio, determinándose por la perfilación una evaluación psicológica reconstructiva de todas sus conductas.
Se llega la conclusión de que es "una persona muy impulsiva, tremendamente violenta y que se excita con el dolor", asegura Ana Isabel Gutiérrez, psicóloga forense de la asociación Clara Campoamor. Se le llegó incluso a atribuir un trastorno de conducta sádica. En resumen, "una persona peligrosa para las mujeres", añade la psicóloga forense.