Enrique llega acompañado de su banda de música tradicional galega. La gaita le trae tiernos recuerdos a Elvira, su cita, pero quizá la morriña no sea suficiente para que conecten. Mientras, Sandra y Jizi tienen un flechazo inmediato, potenciando por intereses frikis comunes. A sus 29 años, Cristina cree que se le pasa el arroz, y Marcos no le disgusta, pero él parece más interesado en "gastar adrenalina" que en sentar la cabeza.