“Llevo muchos días que me duele la espalda y los riñones y también estoy manchando”, ha sido la revelación de Noemí Salazar cuando Antón le ha comentado que tenía mala cara. No quería decirle nada a su marido porque sabe que suele preocuparse en exceso, pero en su estado era necesario que a Noemí le viera un médico para comprobar que el embarazo iba bien.
Más tarde, Raquel se encontraba en casa junto a su nieta preparando un brazo gitano cuando ha recibido una desesperada llamada de Noemí, en la que se le notaba muy afectada. Raquel se ha preocupado mucho al sentir a su hija al otro lado del teléfono con la voz entrecortada y al borde del llanto, algo estaba sucediendo.
“Llevaba un par de días sangrando. Esta mañana hemos venido al hospital y no hay latido, hemos perdido al niño”, ha confesado Noemí, entre lágrimas. En ese momento, Raquel ha intentado tranquilizar a su hija, que le ha pedido que se acerque al hospital para estar con ella. ¡Mucho ánimo, Noemí!