Cientos de jóvenes extranjeros viven en situación de desamparo en Barcelona.
Son los niños extranjeros que llegaron solos, siendo menores, a nuestro país, y que al cumplir la mayoría de edad se quedan sin protección de la Generalitat, expuestos a la violencia de grupos xenófobos.
Para evitar que deambulen por las calles, la iglesia de Santa Anna les ofrece cobijo para dormir.