En 1974, Liberia puso en marcha un proyecto científico denominado VILAB II que realizaba experimentos médicos con chimpancés. A la cabeza de él, la doctora Betsy Brotman, investigadora del laboratorio del Centro de Sangre de Nueva York (NYBC) y antigua directora del VILAB II. Años más tarde, el ‘movimiento antivacunas’ solicitó la puesta en libertad de animales usados por los laboratorios con fines de experimentación. Así que, la empresa decidió dejar a todos los simios, ya infectados de distintas enfermedades y habiendo sido víctimas de cientos de pruebas, en una isla situada en la costa de Liberia.